viernes, diciembre 22, 2006

Cotidiano

Lo cotidiano me aburre porque no pasa nada, nadie es protagonista de nada. Claro que me gustan las personas que se toman su día a día con buen humor, trato de hacer lo mismo, pero sigue siendo cotidiano.

Que llegue el fin de semana y vea a mis amigos es cotidiano. Que pasemos una noche de marcha, es cotidiano. Que el domingo me levante a las tantas es cotidiano. Que no salga una noche, que me levante temprano, compre el periódico y me tome un café leyéndolo, también es cotidiano, y es cotidiano porque no pasa nada, sólo las horas del día en distintos momentos, horas cotidianas, llenas de cotidianidad, de colores distintos, largas o cortas, con risas, bostezos o sin nada, llenas o vacías, cotidianas en definitiva.

Que lea blogs es cotidiano, que me emocionen, que me entristezcan, que me hagan sentir compasión, que me ría, que me pongan caliente, que me aburran. Todos, todos me resultan cotidianos. Todo lo que hago, y mira que hago cosas distintas, todo, todo siento que es cotidiano, que es como debe ser, como es.

A veces pienso que no sé sentir, que soy un cotidiano más, que soy sólo alguien más, alguien cotidiano inmerso en una trampa de cotideanidad cotidiana de lo cotidiano.

Y en lo más profundo de mi ser me siento profundamente aferrado a esta vida, a esta vida que no comprendo bien del todo, pero a la que siento que dejo pasar sin darme cuenta de nada, perdiéndome no sé qué, perdiéndome en lo cotidiano, en lo que debe ser. Y lo que yo quiero es explotar en colores de vida, de energía, de ilusión y pensar en lo cotidiano como lo que debería ser: la materia que rodea a las cosas que de verdad importan.

Cumplo con lo cotidiano, y probablemente seguiré cumpliendo, qué remedio, pero quiero sentirme extranjero de lo cotidiano en algún momento, no saber hablar el mismo lenguaje y visitarlo como el que visita un país ajeno, con curiosidad.

Quiero que este post no sea cotidiano, y lo es. Quiero que mi blog no sea cotidiano y lo es. Quiero que sentarme delante del ordenador a leer, a escribir, a jugar, a ver pasar el tiempo, no sea cotidiano, y lo es. Todo, todo lo que me rodea, siento que es cotidiano, que es lo que debe ser, sin más, sin sorpresas. Como es.

Disfruto de las pequeñas cosas infiltradas en la cotideanidad, descubro placeres escondidos en las esquinas de lo cotidiano. Me río en lo cotidiano y de lo cotidiano, pero siento que eso también es cotidiano, plano y cotidiano. Que estoy dentro de una espiral cuyo final está al principio.

¿Alguien sabe cómo salir de aquí? ¿O es que esto es así?

miércoles, noviembre 29, 2006

Valientes

¿Tu verdad? No, la verdad,
y ven conmigo a buscarla;
la tuya, guárdatela.
(Antonio Machado)

Qué difícil, qué fácil. Eso sí, hay que ser valiente.

lunes, noviembre 20, 2006

Peluquero original

Vivo en una ciudad un tanto peculiar.

Iba andando hoy por la calle y me encuentro una peluquería nueva en mi barrio con un cartel en la puerta que dice:

“Reserve un corte de pelo para mañana. Le costará lo mismo que la última cifra del cupón de hoy”. (sólo hasta el 30 de noviembre)

Necesitaba un corte de pelo, así que entré:

-Buenas tardes
-Buenas tardes, ¿tiene cita?
-No, pero quería una para mañana
-¿A qué hora?
-¿A las 15:00?
-Hecho
-¿El precio es el que anuncia en la puerta?
-Si, pero sólo hasta el día 30
-¿Perdone y si acaba en 1 todos estos días?
-Pues sería mala suerte, pero es una promoción para darme a conocer en el barrio. Asumo los costes.
-Pues a ver si tengo suerte y termina en 1.
-Entonces le costará 1€. Y si termina en 9, 9€.
-Si claro, voy a cruzar los dedos. Hasta mañana pues.
-Hasta mañana.

He comprado un cupón por si acaso mañana es mi día de suerte. Decidí no ser muy ambicioso y lo compré terminado en 5.

Mañana os cuento.

lunes, noviembre 13, 2006

¡Cállate ya!

-Perdona, le he entrado a 17 chicas esta noche y ninguna me ha hecho caso, ¿me va a pasar igual contigo?.
-¿17?
-Es un decir.
-¿Eran monas?
-¿Tengo que serte sincero o quieres saber si tú eres la más mona?
-Acabamos de conocernos, puedes ser lo todo lo sincero que quieras.
-Tú con diferencia eres la más guapa.
-ya
-Bueno va, había ahí una rubia tremenda, pero tenía una pinta de putón que no veas… Y allí había una también muy guapa, pero se lo tenía de un creído… no me la he ligado errr porque errrr era tonta, ejem…
-ya
-bueno va, no eres la más mona pero sí con la que estoy manteniendo la conversación más larga.
-Bueno, algo es algo.
-¿Puedo seguir siéndote sincero?
-pues no sé qué decirte visto lo visto.
-Eres la que tienes el escote más espectacular y, esto… con la que estoy manteniendo la conversación más larga.
-Oye, ¿tú ligas siempre así?
-¿Estamos ligando?
-No lo sé, ¿estamos ligando?
-Digamos que sí. Dice el protocolo que ahora te toca a ti adularme un poco.
-No eres el más mono que he visto esta noche.
-¡Vengativa!
-De hecho he visto ahí a un morenazo… pero era metrosexual… Y allí había un rubio, pero estaba rodeado de niñatas supermonas de la muerte. No me lo he ligado errrr porque errrr era tonto, ejem…
-Bueno, por lo menos saco en claro que estamos ligando.
-Si, bueno, quizás, pero no te hagas ilusiones, debiéramos al menos presentarnos antes, ¿no?.
-Tengo una fantasía que me persigue desde hace muchos años, ¿te la cuento?
-A ver.
-Besar a una chica sin saber su nombre, que desaparezca, que me deje pillado, y buscarla a partir de entonces sin saber si la voy a encontrar. ¿Eres fácil de encontrar?
-Depende de cómo me besen.
-¿Tú besas bien?
-Son las 3 de la mañana, estoy cansada, hasta arriba de copas y también tengo una fantasía, ¿quieres saberla?
-Si.
-Siempre he querido que un chico me mire a los ojos fijamente mientras le hablo por ejemplo, de mis fantasías…, que se acerque a mi y que no deje de mirarme a los ojos mientras le hablo. Que preste atención a lo que digo hasta que deje de tener sentido, que aún así me deje seguir hablando y me mire furtivamente a los labios, cerca, cada vez más cerca. Que se entere de lo que le digo y que aún así no dé el paso, que sus labios estén casi pegados a los míos y me siga dejando hablar, mirándome a los ojos. Que me bese la mejilla delicadamente mientras sigo hablando, que separe sus labios, que los pasee despacio delante de los míos sin tocarlos hacia la otra mejilla mientras no dejo de hablar. Que los vuelva a separar y vuelvan a acercarse a los míos. Mientras empieza a entrecortarse mi respiración cuando hablo, que lleve sus manos despacio a mi nuca, que me huela mientras su mejilla está pegada a la mía y sus pulgares me acarician detrás de los oídos. Que sus labios rocen los míos, que abra la boca y me diga suavemente antes de empezar a besarme: “cállate ya”
-Cállate ya.

jueves, septiembre 07, 2006

Dependencias

Me gusta andar por la calle, pero no me gusta andar para nada.

Me gusta tener un motivo, aunque sólo sea para ir a por tabaco o a comprar un kilo de tomates.

Me gusta echarme a la calle y sentir la humedad del ambiente.

Me gusta andar sólo, viendo qué pasa a mi alrededor e imaginándome historias detrás de los ojos de los desconocidos.

Me gusta que me miren y mantengan la mirada durante esa fracción de segundo de más, suficiente para entender que algo les ha llamado la atención. ¿Qué será? pero no quiero saberlo. Me da igual.

Me gusta cruzarme con una preciosidad y notar que lo sabe y observar su altanería haciendo como que no se da cuenta que la miran.

Me gusta darme la vuelta disimuladamente y mirarle el culo a una chica con la que me acabo de cruzar. Me gusta cuando me pilla. A veces sonrío, a veces exagero el gesto de disimulo para hacerla reir, a veces me pongo colorado.

Me gusta ver a los dependientes de mi barrio. Me gusta verlos a distintas horas, me gusta verles echar la persiana y oírles como se despiden de sus compañeros: ¡Hasta mañana!.

Me gusta descubrir caras tristes, aunque me apenan un poco.

Me gusta ver la actitud cansina del novio acompañando de compras a su pareja.

Me gusta ver a la gente en la cola de la heladería de mi barrio. Acalorada y deseando llevarse algo fresco a la boca.

Me gusta que me salude el kioskero mientras sigue atendiendo a un cliente.

Me gusta ver la cara de los niños cuando pasan delante de una juguetería.

Me gusta mirar los escaparates de lencería, pero me da un poco de corte.

Me gusta ver a los viejitos andando por la calle, paseando el tiempo, sin ir a ningún lugar pero disfrutando de su calma.

Me gusta mirar a las personas que esperan bajo el reloj del ayuntamiento a que otras lleguen. Me gusta su sonrisa cuando los ven aparecer. Me gusta su cara de enfado cuando esperan de más. Me gusta la cara de arrepentimiento de los que llegan tarde.

Me gusta ver a los ejecutivos mientras andan por la calle hablando por sus móviles, me gusta saber que se pierden lo que yo disfruto.

[…]

Hay tantas cosas que me gustan que a veces olvido que quiero a mi princesa. Hace que me sienta menos dependiente.

lunes, julio 17, 2006

De tests, relaciones ideales y sexo

Las relaciones de cada cuál son cada una un mundo, está claro. El otro día leyendo un blog me encontré con un test que ya no recuerdo bien qué medía, para el caso da igual. Una de las preguntas era la que sigue:

Tu relación ideal es:

1. Segura y estable por encima de todo.
2. Claramente definida, necesitas saber a dónde te lleva.
3. Muy inusual, todo vale.
4. Excitante y desafiante, no sentirte nunca seguro/a del todo.
5. Un poco permisiva, necesitas tu libertad.
6. Una por la que merezca la pena luchar. Te gusta ganar.
7. Protectora. Necesitas que te presten mucha atención.

El caso es que me costó bastante contestar, dudé entre al menos 4 posibilidades y me fastidió no tenerlo claro. Como en todos los tests, hay que elegir SÓLO una.

Para tratar de aclarar mis ideas cambié el enunciado:

Tu relación sexual con la pareja ideal es:

Entonces lo tuve claro.

4. Excitante y desafiante, no sentirte nunca seguro del todo.

Estoy deseando tomarme una copa en un bar, hablar con una chica, sacar el tema, que me pregunte por mi relación ideal y con lascivia, responderle.

Hay muchas probabilidades de que piense que soy un gilipollas inmaduro, pero qué haría mi princesa, ¿Me entenderá o pensará que soy un pervertido?

Creo que me da igual, ambas respuestas valdrán para sacarme un sonrisa.

lunes, junio 12, 2006

Deseo

No, no es que desee nada, es sólo curiosidad.

Me refiero al deseo deseo. A mirar con lascivia a una mujer y que esa mujer te mire a ti igual. A estar hablando de cualquier cosa, y en el fondo ambos estar pensando en sexo. A perder la vergüenza y a que la pierdan contigo. A que tu cuerpo y su cuerpo y tus modales y sus modales te traicionen en público. A decir follar porque lo que quieres es follar. A desahogarse de pasión a base de polvos.

¿qué sustituye al deseo cuando desaparece? y ¿compensa?

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